Avancemos en la lucha por la tierra

Posicionamiento de la Federación Nacional Campesina

Ante la represión ocurrida el pasado 8 de mayo de 2017 en Guahory y los recientes desalojos en Pindo’i e Itakyry, la Federación Nacional Campesina (FNC), expresa lo siguiente:

1. Cada vez se evidencia con mayor claridad la política de brutalidad y violencia impulsada desde el Gobierno de Horacio Cartes, como único método de resolución ante las legítimas demandas del pueblo, principalmente del campesinado, los pueblos indígenas, los obreros y trabajadores, mujeres, niñas, niños, adolescentes y jóvenes, y los pobres en general.

2. Las últimas actuaciones de la Policía Nacional muestran que sectores de esa fuerza represiva van operando cada vez más con “permiso para delinquir”, fuera de toda institucionalidad y normativa. A lo largo de la historia de lucha de nuestro pueblo, el campesinado es el que más sufrió esa politica de amedrentamiento, brutalidad y exterminio selectivo, que ahora se va visibilizando con mayor claridad también en la ciudad, en el marco de las pujas internas de la oligarquía.

3. Vemos con preocupación este proceso, porque esta línea de actuación no puede desarrollarse sin impulso y respaldo de las más altas esferas del poder. Los poderes del Estado están secuestrados por la narcopolítica, cuya expresión de gobierno es hoy Horacio Cartes. La narcopolítica tiene y quiere implementar un proyecto totalmente contrario a los intereses nacionales.

4. En Guahory, por ejemplo, los agroexportadores sojeros brasileños iniciaron esta semana una siembra ilegítima e ilegal en un territorio de 950 hectáreas que ya cuenta con aprobación para expropiación en las dos Cámaras del Congreso Nacional (tanto Senadores como Diputados), como resultado de la resistencia y la lucha por la tierra del campesinado organizado. A cargo del Poder Ejecutivo, encabezado por Horacio Cartes, está la promulgación de esa expropiación.

El campesinado organizado en la FNC, sujeto legítimo de la reforma agraria, que en el marco de la lucha por la tierra ya conquistó unas 280 hectáreas en Guahory, donde hoy están asentadas y produciendo unas 30 familias, defendió las 950 hectáreas de esa invasión brasileña, impidiendo esa siembra.

5. Ante esta defensa patriótica y soberana de nuestro territorio, la Policía Nacional realizó las siguientes acciones:

a) entregó armas a los sojeros brasileños;

b) atacó brutal y salvajemente a las pequeñas y pequeños productores campesinos, hiriendo con balines de goma a siete de ellos en la frente, la nuca (lo que sugiere que la línea es disparar a la cabeza);

c) irrumpió atacando con gases lacrimógenos y balines en la Escuela Básica N° 3165 “Virgen de Fátima”, donde pequeñas y pequeños escolares, hijas e hijos de campesinos, estaban dando clases. Las niñas y niños fueron rescatados por sus padres y madres a través de las ventanas, quedando con secuelas físicas y psicológicas, dificultades respiratorias por inhalación del gas y con pánico debido a las situaciones de terror vividas. Todo esto sucedió ante el silencio y la inacción institucional del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA).

d) disparó balas de plomo de nueve milimetros, cuyos numerosos casquillos fueron recogidos y registrados fotográficamente como evidencia por el campesinado organizado.

6. Estas acciones de la Policía Nacional son unas de las expresiones concretas de la “filosofía latifundista” defendida por el propio presidente del Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), institución que en teoría fue creada para resolver la problemática de la concentración de la tierra, problema principal del Paraguay; quien, en unas recientes declaraciones públicas, expresó que la expropiación de las 950 hectáreas de Guahory es imposible, aun desde el punto de vista filosófico.

Este accionar de la Policía Nacional también expresa que el poder fáctico de sojeros brasileños es mayor que el del propio Congreso paraguayo, y que los mismos vienen siguiendo al pie de la letra el “usen y abusen del Paraguay”. Que, en otras palabras, es el aval de Cartes para la entrega de nuestra tierra y recursos, en este caso a los latifundistas brasileños, en el marco de su política vendepatria y saqueadora.

Este accionar también muestra que el sistema normativo legal sobre el que se construye la República (sistema legal que también es expresión concreta de la filosofía del latifundio), es cada vez más precario y cada vez más visible como una estructura de fachada, arrasada y secuestrada por los poderes fácticos. Esto se expresa en el desalojo de la comunidad indígena en Itakyry, donde ya se recurrió directamente a los matones privados, fuertemente armados, en una “privatización” de las funciones que en el sistema legal del latifundio corresponden a la fuerza represiva pública (Policía).

7. Ante esta perspectiva, desde la FNC reafirmamos que la alternativa real y verdadera es la construcción del poder popular, el poder del pueblo organizado: abandonar a los politiqueros para construir la patria nueva al calor de las luchas, principalmente de la lucha por la tierra.

La lucha por la tierra es la lucha por la patria

Guahory es Paraguay

Sin Reforma Agraria no habrá Paz

La Guerra Grande continúa. ¡Venceremos! ¡Y te esperamos!

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