“Sangre LGTBI es sangre sin tierra”

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El pasado 3 y 4 de noviembre, Thaís Paz, militante del  Movimiento Sin Tierra de Brasil ha desarrollado en nuestro país dos charlas para conversar sobre la experiencia LGTBI dentro de  la organización a la que representa. Estos encuentros fueron organizados por Conamuri y Aireana con apoyo de la Mansión 108.

La reflexión de ambos días abordó cómo la lucha de las mujeres ha sido inspiración para la lucha LGTBI y la importancia de lograr la alianza entre las mujeres y el sector LGTBI como sujetos del feminismo en la lucha contra el patriarcado para lograr la transformación social.

El MST lleva la lucha por la tierra, la Reforma Agraria Popular y las transformaciones sociales para alcanzar el socialismo; está constituido por 300 mil familias asentadas, 95 mil acampadas, y aproximadamente  1.000.000 de personas forman parte de este Movimiento.

Las mujeres comenzaron  a cuestionar su lugar de participación dentro del MST, en este sentido, de la misma forma que era necesario debatir sobre la salud, la producción agroecológica, era necesario debatir sobre las relaciones de género. El sector de mujeres inicia en el año 2000, justamente visibilizando las condiciones desiguales en las relaciones al interior del MST.

El sector se constituye en un espacio de construcción social donde las mujeres hacen avanzar la lucha teniendo como principal objetivo luchar contra la violencia. El 8 de marzo del 2014 se había realizado una acción de enfrentamiento directo contra el agronegocio al destruir mudas de plantines transgénicos, entonces ellas inspiraron la lucha LGTBI, según explicó Thaís.

La participación  del MST en la 4ta. Marcha de la Diversidad Sexual fue un paso importante que dio pie a militantes LGTBI para iniciar un proceso sobre el tema. Además, hubo experiencias que se fueron dando incluso antes de que algún espacio orgánico haya pensado en que se dieran acciones, entre ellas en Bahía se organizó una Brigada Antihomofobia que desarrolló intervenciones.

Estas acciones llevan a realizar la primera charla LGTBI en la ENFF (Escuela Nacional Florestán Fernándes) el 28 de junio del 2015, de donde surge la propuesta de un seminario representando un acto de rebeldía organizada. En septiembre, de forma auto-organizada se realizó el seminario con 35 militantes LGTBI, donde se trabajó “la identidad LGTBI sin tierra”. Como resultado del encuentro, se logró un documento síntesis de posicionamiento de lucha antipatriarcal y se formó un grupo de estudio donde se da un debate abierto sobre la organicidad con miras a crear el colectivo; a partir de estas acciones iniciaron las charlas, intervenciones, agitación y propaganda.

En enero del 2016 el Movimiento aprobó las modificaciones a las reglas generales de orientación sexual, identidad de género y combate a la violencia contra los LGTBI; se logró desde un espacio nacional colocar sobre papel el reconocimiento de quienes también construyen el MST día a día. Como dijo Thaís en la entrevista: “Sangre LGTBI es sangre sin tierra. Somos LGTBI Sin Tierra, sexualidad y orientación de género deben ser miradas por cualquier organización que quiera organizar personas”.

La lucha contra el patriarcado

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La alianza entre mujeres y LGTBI es fundamental para dar esta lucha entendiendo quiénes son los sujetos del feminismo y que tiene como propuesta  lograr relaciones de género igualitarias y fraternas y acabar con el sistema patriarcal, machista, heterosexual insertado en el sistema capitalista que excluye y explota a la clase trabajadora.

Al hablar de relaciones de género, orientación e identidad sexual nos reconocemos en la diversidad sexual, estamos luchando contra la discriminación y la LGBGTIfobia en la construcción de las relaciones sociales igualitarias. “Durante el comando de Lenin se criminalizó el aborto, el divorcio, la homosexualidad; entonces esto no es algo nuevo” explicó Thaís.

Es preciso reconocer que hay algunos espacios en el campo y en a sociedad donde se acepta y otros donde no, aunque no solo se da en el campo como se plantea habitualmente. Una de las reflexiones del encuentro entre organizaciones fue que el lugar LGTBI debe ser cerca, romper los prejuicios acercándonos para poder hacer la lucha de clase.

“La clase solo tendrá unidad cuando se debatan todos los temas. Mujeres, LGTBI, negros, negras somos clase trabajadora, la lucha socialista no será una lucha que no mire todas las demandas”, puntualizó la entrevistada.

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