Conamuri logra uno de los puestos en concurso que combina fotografía y proyecto social

El Premio Internacional Revela de Fotografía a los Titulares en Derechos sociales, que tiene carácter mundial, está dirigido a proyectos sociales que incidan sobre problemáticas expuestas a través de un reportaje fotográfico. Este año la combinación del proyecto de Conamuri sobre huertas medicinales y el trabajo del fotógrafo español Jordi Ruíz Cirera denominado “La expansión de la soja en Paraguay”, han sido merecedores de uno de los tres puestos en la premiación.

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                         Parte de uno de los 28 ejemplares de que consta el fotorreportaje

Jordi Ruíz Cirera es un fotógrafo documental de Barcelona y lleva tres años dedicándose al reportaje social. En 2010 estuvo en Paraguay y comenzó a recabar información sobre el modelo agroexportador. Volvió a nuestro país a finales del año pasado y principios de este, para conocer las localidades que serían, finalmente, objetivos de su cámara.

El profesional lamenta los efectos devastadores del modelo sojero en las comunidades campesinas e indígenas que visitó. “Desde comunidades ‘poco’ afectadas donde había leves efectos sobre la piel de las personas y algunos problemas digestivos, hasta casos terribles de malformaciones, y sobre todo, de un continuo acoso por parte de los sojeros y de sus cuerpos de seguridad sobre las comunidades”, relata.

El reportaje se centra en los efectos de la expansión del monocultivo de soja transgénica sobre las comunidades campesinas e indígenas, y la implantación de un modelo productivo centrado en la exportación.

El proyecto presentado por la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e indígenas (Conamuri) se llama “Empoderamiento de las mujeres en producción y rescate de las plantas medicinales en cantidad y calidad para su uso terapéutico y para su comercialización”. Con el mismo, se pretende que las familias campesinas e indígenas de tres departamentos afectados por la plantación de soja transgénica –Caaguazú, San Pedro e Itapúa– puedan utilizar los derivados de la producción agroecológica (aceites esenciales, resinas y extractos medicinales) para incidir en sus condiciones de salud y mejorar su calidad de vida. El objetivo principal es promover y rescatar la producción de plantas medicinales en cantidad y calidad para su uso terapéutico y para su comercialización.

Alrededor de 150 mujeres y sus familias recibirán los beneficios del proyecto –que consta de una dotación de 25 mil euros– mediante un proceso de formación, orientado a la revalorización y la utilización correcta de las plantas. Este proceso de aprendizaje permitirá a las mujeres producir en forma comunitaria una huerta agroecológica, luego conocer los mecanismos de procesamiento, y finalmente fortalecer la capacidad de estas mujeres para implementar una huerta familiar y comercializar los productos.

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