Primera huelga general en veinte años en Paraguay contra las políticas neoliberales de Cartes

Hacía 20 años que el Paraguay no vivía una huelga general. Los sindicatos cifran en un 80% el seguimiento de la jornada, que reclamaba, entre otras cosas, el fin de las privatizaciones, el aumento de los salarios y una reforma agraria, en un país donde el 85% de les tierras son propiedad de un 2% de la población. La libertad de los campesinos presos a raíz del caso Curuguaty estuvo presente en las reivindicaciones de todos los colectivos que participaron en la huelga.

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Anna Medina | Redacción Extramurs | 28/03/2014

Hacía 20 años que el Paraguay no vivía una huelga general. La profunda desafección que gran parte de la sociedad paraguaya siente hacia el gobierno de Horacio Cartes fue el detonante para la convocatoria, el pasado miércoles, de una jornada de lucha que, según los sindicatos, tuvo un seguimiento del 80% en todo el país. Los principales reclamos de la jornada, que la Central Única de Trabajadores-Auténtica (CUT-A), calificó de “histórica”, eran un aumento del 25% del salario, el control de los precios de la canasta básica, el descenso de precios del transporte público, una reforma agraria y la derogación de la ley Alianza Pública-Privada, entre otros. Finalizada la huelga, el gobierno de Cartes ha instalado una mesa de diálogo con los sindicatos que, de momento, no está siendo satisfactoria para ninguna de las partes.

Les concentraciones, marchas y bloqueos de carreteras que tuvieron lugar en casi todos los departamentos del país durante los días previos ya evidenciaban la magnitud que acabó teniendo la protesta del pasado miércoles cuando miles de trabajadores y campesinos marcharon por las calles de Asunción, la capital del país. Los siete principales sindicatos, apoyados por la Federación Nacional Campesina (FNC), organizaciones estudiantiles, movimientos sociales y algunos partidos políticos como el Frente Guasú habían convocado la jornada de huelga a finales del 2013 con el objetivo de hacer una llamada unitaria contra las políticas neoliberales del gobierno de Cartes.

Para la víspera de la huelga, el sindicato de periodistas y diversos colectivos de artistas organizaron el primer Festival Popular para la Huelga y la Libertad en el que también participaron estudiantes de secundaria y universitarios. Con este acto, dedicado especialmente a los presos en huelga de hambre por la causa de Curuguaty, se daba el tiro de salida a un día repleto de reivindicaciones. A primera hora de la mañana y provinentes de todo el país, llegaban a Asunción -aplaudidos y apoyados a su paso por las poblaciones vecinas- miles de campesinos y campesinas para celebrar la XXI Marcha de la Federación Nacional Campesina.

El caso de Curuguaty ha generado indignación en la sociedad paraguaya. Por eso, la reivindicación de la libertad de sus presos  y la recuperación de las tierras de Marina Cué estuvo presente en las reclamaciones de todos los colectivos huelguistas, tanto campesinos como urbanos.

El objetivo principal: la derogación de la Alianza Pública-Privada

A pesar de que los sectores participantes son muy diferentes y cada uno tiene demandas específicas, todos coinciden en exigir la revocación de la Ley de Alianza Pública-Privada, que da vía libre al ejecutivo de Horacio Cartes para privatizar desde carreteras y aeropuertos hasta el sistema educativo, penitenciario o la provisión de agua potable. En una entrevista a Radio Mundo Real, la activista de la organización BASE IS, Marielle Palau, afirmó que “se está poniendo a disposición del capital internacional toda la riqueza paraguaya”.

El país sudamericano se encuentra inmerso en la progresión de una política económica y social híper concentrada que, según los convocantes de la huelga, excluye a la mayoría de la población. Belarmino Balbuena, dirigente del Movimiento Campesino Paraguayo, explicó durante la jornada que hay 400.000 niños que malviven en la indigencia, sin atención sanitaria ni educación. Per otro lado, los precios de los productos de la canasta básica o el de los billetes de transporte público no paran de aumentar rápidamente mientras que los sueldos lo hacen a cuentagotas. A principios de año, el ministro de Hacienda, Germán Rojas, confirmó que no subiría el salario mínimo porque “no se reunían los requisitos de la inflación”. A pesar de las constantes demandas de los sindicatos para incrementarlo un 25%, a finales de febrero, en un intento de apaciguar la huelga general, el gobierno aumentó el salario interprofesional un 10% dejándolo en casi 300€ mensuales.

Según un estudio de la FAO, el 22,3% de la población paraguaya no llega a ingerir la cantidad mínima de calorías para tener una buena salud. A nivel del continente, el porcentaje solo es superado por Haití y Guatemala, a pesar de que Paraguay el año pasado llegó a exportar 7,5 millones de toneladas de soja y 296.000 de carne, según la Red de Inversiones y Exportaciones (REDIEX).

A finales de 2013, la FAO advirtió que en Paraguay existe una cantidad relevante de títulos de propiedades de tierras irregulares. De este modo, si todos los títulos actuales fuesen reales, el país sudamericano tendría 122.000 kilómetros cuadrados más de los que tiene en realidad. En este sentido, cabe destacar que más del 85% de les tierras del país son propiedad de un 2% de la población. Por este motivo, el campesinado paraguayo exige al gobierno de Cartes una reforma agraria que corte de raíz el modelo agroexportador que rige la economía rural. Se trata de un conflicto entre trabajadores del campo y latifundistas y gobierno, que muchas veces se traduce en condiciones laborales infrahumanas para los que trabajan la tierra y asesinatos de líderes indígenas y campesinos. En el caso concreto del departamento de San Pedro, al norte del país, militares estadounidenses permanecen en la zona, en una región que a menudo es escenario de protestas campesinas para reclamar las tierras que son reprimidas con violencia.

La reacción del gobierno a la huelga general

Durante las semanas anteriores a la huelga, miembros del gobierno y de la patronal llevaron a cabo una campaña mediática con el objetivo de minimizar el impacto de la reivindicación y desacreditarla. Por ejemplo, el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Eduardo Felippo aseguraba que “las reivindicaciones de esta huelga no tienen sentido”. Así mismo, el presidente Cartes afirmó que no haría ninguna mención a la huelga porque “no le tiene miedo al trabajo”.

Una vez finalizada la huelga, la actitud y el planteamiento del ejecutivo de Cartes ha dado un giro. De acuerdo con la alta participación durante el miércoles, el gobierno se ha visto obligado a instalar, a través del vicepresidente, Juan Afara, una mesa de diálogo con los sindicatos.  Por un lado, el Estado, sigue defendiendo la aplicación de la ley de Alianza Pública-Privada y se niega a aumentar los sueldos un 25%. Por su parte, los sindicatos ya afirmaron que no cederían a las posibles presiones del gobierno. De este modo, las reuniones generales y sectoriales entre ejecutivo y los sindicatos continuarán durante las próximas semanas a la espera de llegar a algún acuerdo, sin demasiadas expectativas en que esto, finalmente, suceda.

 *Artículo originalmente en catalán, traducido por gentileza de la autora. 

http://www.extramurs.cat/primera-vaga-general-en-vint-anys-al-paraguai-contra-les-politiques-neoliberals-de-cartes/

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