Agricultura familiar produce el 60% de los alimentos

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A pesar de que solo el 6,6% de la tierra está en manos del campesinado, produce el 60% de los alimentos en Paraguay, un país donde el 85,5% de la tierra pertenece al empresariado ganadero-sojero. Acá una experiencia de cultivo sin venenos de la MCNOC.

Por Fredy Jara

Sandías sin veneno

Aún con toda la fragilidad que significa vivir en el campo en el marco de una inexistente y ansiada reforma agraria integral en un estado como el Paraguay, donde el agronegocio destruye absolutamente todo lo que encuentra a su paso, marginando a miles de campesinos de sus tierras y privando de alimento a las ciudades, existen experiencias propias de organizaciones campesinas.

Desde la MCNOC (Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas) invitamos a una breve lectura de la historia del Asentamiento 15 de Agosto de Atyra y a la vez a conocer sus fincas de producción familiar campesina. La resistencia al modelo neoliberal ha generado experiencias agroecológicas que enfrentan la incomprensión total del Estado actual, pero que se sustentan en una memoria originaria muy viva aún en las comunidades campesinas e indígenas. Entonces, proponemos alternativas frente al modelo que nos afirme como campesinos, y nos ayude a construir una vida digna en el campo, produciendo alimentos saludables para la población paraguaya.

El asentamiento 15 de agosto, que está ubicado en el distrito de Atyra, Departamento de Coordillera, tiene una larga historia de lucha y resistencia. Las tierras que hoy conforman el asentamiento fueron desde las manos de un ex ministro del Exterior de la dictadura, pasando por un abogado de larga trayectoria en la Corte Suprema de Justicia, un intendente del partido ANR de Atyra, hasta un juez, también de la época de la dictadura, quienes defendieron el despojo de las tierras impidiendo el desarrollo de asentamientos campesinos, como falsos beneficiaros de la (contra) Reforma Agraria stronista o herederos de ella. Desde el año 1999 se inician las primeras ocupaciones a partir de varios encuentros con compañeros y compañeras de distintos departamentos del país, para así encaminar el sueño de conseguir tierra donde producir. En todo ese tiempo se tuvo el acompañamiento del Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), miembro de la MCNOC, en la formación política, en la discusión del modelo de asentamiento y producción, así como en las gestiones en el Estado. Las primeras atenciones del INDERT se consiguieron en el año 2003. De todas formas tuvieron que seguir resistiendo más de 3 años continuos de desalojos, encarcelamientos de dirigentes y amedrentamientos de las autoridades locales. En el 2006 se regulariza el asentamiento con la modificación del parlamento Nacional sobre la expropiación.

El retorno a las raíces

Para la agricultura familiar campesina no hay vuelta u otro camino que la agroecología, porque el modelo agroexportador no pretende dar espacio a los pequeños productores. Sentarnos a la mesa y tener una variedad, saber lo que estamos comiendo y dar a nuestros hijos con gusto ese alimento es lo mejor en este asentamiento, comenta Rafael Vera, dirigente del Asentamiento 15 de Agosto y militante del MCP. En el mismo sentido podemos recordar las palabras de Cristina Armoa, miembro de MCP En aquellos tiempos en que trabajábamos la tierra con mis padres en Santani (San Pedro), se producía de todo: manteca, poroto, habilla, gallina, pato, chancho, leche de vaca, hortalizas, frutas, miel de abeja, yerba mate, grasa de cerdo, la mesa estaba llena, comíamos 2 clases de comida y encima postre, nada comprábamos, todo era nuestro, todo producíamos. Los testimonios aquí citados nos muestran la importancia del modelo de producción familiar campesina en el proceso de desarrollo rural sostenible.

Por tanto la producción campesina debe seguir algunos principios básicos, entre los cuales podemos citar; diversificación, producir de todo para el autoconsumo, producir alguna cosa para el mercado; respetar el medio ambiente, librarse de los venenos químicos; buscar independencia, utilizar semillas propias de la zona. Cuando se planifica una actividad para nuestras unidades productivas familiares debemos, en vez de ver cada actividad de forma aislada, llevarlo para una visión integradora, integrar todo, de forma que los residuos de una alimente a otra, de esa forma atenderemos la sustentabilidad del sistema productivo.

La experiencia en un área de 3 ha en la finca de Rafael Vera,  sirve para demostrar la importancia de la técnica de diversificación de cultivos. En dicho asentamiento se cuenta con 52 familias, cada una de ellas posee 5 ha. Uno de los principales problemas es la disminución de la producción por el deterioro de los suelos. El modelo de producción agro empresarial ha llevado a la degradación química, física y biológica del suelo. La disminución de la productividad está relacionada al deterioro del nivel de nutrientes del suelo. Unas de las alternativas importantes planteadas por el compañero para la recuperación de los suelos degradados es la utilización de abono verde como el kumanda yvyra’i de las familias de las leguminosas, caracterizada por su gran aporte de nitrógeno al suelo, asociado con el maíz, que ocupa una posición de gran importancia en los cultivos campesinos, como fuente de renta y destacado insumo para los animales para sus raciones diarias y alimento diario para las familias.

Este año hubo muy buena producción de esta fresca fruta.

La metodología de producción en la finca, en cultivos asociados consistió en la siembra de 10 ssp (especies) de cultivo (poroto, maíz tupi, habilla, maní, mandioca, zapallito de tronco, manteca karape, sandia, maíz chipa y kumanda ybyra i) con 10 liños cada ssp (100 m. cada liño). Utilizando semillas propias para cada unidad de producción, cada unidad experimental estuvo constituida por diez hileras de cultivos de 100 m de largo y 3 m de ancho con una superficie de 300 m2 por unidad parcelaria, totalizando 3000 m2 de parcela.

La sandía se ha convertido en un rubro importante de diversificación para el pequeño productor. Es de gran aceptación en nuestro país. Es una fruta versátil y con muchas utilidades, tiene vitaminas y antioxidantes, es nutritiva, refrescante y su aporte calórico es mínimo. Es una de las frutas más vendidas, con un consumo anual en el mundo de veinte millones de toneladas. Este rubro fue elegido por el equipo técnico de la MCNOC para llevar a cabo la producción en forma que participe de la misma siembra, preparación, cuidados y cosecha, compañeros/as del asentamiento junto con la Conducción de la MCNOC. Los resultados fueron favorables, con un alto rendimiento de los cultivos. La primera cosecha se realiza desde los 60 a 100 días después de haber germinado las semillas (40 a 45 días después de la floración). Esto depende de las condiciones ambientales, variedades, fecha de siembra o trasplante y manejo del cultivo, donde el departamento de Cordillera tiene las condiciones más favorables. La fruta se cosecha cada 6 a 8 días. Se debe realizar por la mañana temprano, dejando una porción de unos 3 a 5 cm del pedúnculo al fruto para evitar la penetración de patógenos a la pulpa.

Así, desde esta iniciativa exitosa en el asentamiento 15 de agosto, con la que se pudo llevar a los locales de Asunción y también compartir con los compañeros frutas libres de tóxicos, trabajados colectivamente, se puede notar la importancia de buscar mercados alternativos seguros para los próximos emprendimientos. La experiencia de producción de sandia es válida como todo aquel practicado con enfoque de protección y colectivilización de la producción, que son propuestas sustentables para proteger la naturaleza contra el modelo depredador dominante.

Como conclusión, la agricultura campesina en Paraguay está viviendo una de las etapas más difíciles en el proceso de resistencia como modelo de producción, con la pérdida de saberes populares, en un proceso creciente en función al avance de las clases dominantes de control hegemónico del capital externo en el campo.

Urge el rescate de las identidades locales, tradicionales y culturales de saberes populares (identidad de clase), para que podamos construir un desarrollo rural sustentable, contra el avance del modelo agro empresarial (modernizador) que plantea el gobierno, desde el MAG con sus políticas de APP que imponen en el campo y coloca en riesgo el futuro del medio ambiente y la población paraguaya. Con el inicio del que llaman nuevo rumbo del gobierno actual, y con la ley de APP (Alianza Publico Privada), que no tiene nada de nuevo y sí mucho de las viejas recetas económicas del neoliberalismo, nosotros estamos convencidos de que esa es una alianza para la pobreza pública y la riqueza privada.

Nuevas políticas

Desde la MCNOC proponemos que el punto de partida debe ser la discusión de las nuevas políticas agrarias impuestas desde el gobierno. La construcción de una propuesta practica y política, cuando hablamos de desarrollo y lucha contra la pobreza, es un proceso de transformación de una situación. Esto nos remite a dos alternativas posibles: A- “desarrollo” centralizado y hegemonizado por las corporaciones económicas externas, las transnacionales, ineficientes y con resultados desfavorables, con destrucción y depredación ambiental, social y cultural (políticas del MAG- APP).  B-  desarrollo endógeno, la población local debe tomar la decisión y poner en práctica un proceso planificado e integrador, de un desarrollo endógeno, o sea desde adentro, en el cual el control del proceso de decisión sea de aquel grupo  social local (propuesta de la MCNOC).

Este proceso de construcción de un desarrollo endógeno e integrado debe contemplar varios elementos, tales como la reforma agraria integral, la auto sustentación humana, el desarrollo humano con acceso a la tierra, trabajo digno, salud y educación con calidad, con discusión de género para el bienestar social de todas las familias.

Nuestro papel en este momento es estudiar y movilizar, descifrar los diferentes métodos y técnicas de investigación sobre las políticas de lucha contra la pobreza como la ley de APP, para desarrollar las herramientas que nos permitan discutir con todos los sectores el impacto real de las leyes, y así juntos desde el pueblo, podamos construir el proceso de cambios en los programas, asistencias técnicas y extensión rural. Nuestras organizaciones campesinas e indígenas  están comprometidas con una transformación real contra la pobreza a partir de una discusión frente al marco teórico dominante del neoliberalismo, discutir alternativas de cambio, generando nuevas propuestas metodológicas participativas que corrijan las distorsiones, deficiencias y superen las perversiones del modelo excluyente del agro negocio.

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