Pronunciamiento de Conamuri

20 de diciembre de 2013

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Las militantes y dirigentas de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri), queremos compartir unas reflexiones sobre lo que significó para nosotras este año que se acaba, acerca de algunos hechos políticos y sociales relevantes que marcaron y lo siguen haciendo la vida de la población, inevitablemente:

– Las elecciones generales de abril, con las que el golpe de Estado parlamentario de junio de 2012 terminara cerrando el circuito de la violencia institucional promovida por intereses imperialistas, dejaron abonado el terreno para la impunidad y la legitimación fraudulenta para fines totalitarios que se tiene a través de la manipulación de las herramientas democráticas.

– El Caso Curuguaty llevará finalmente a juicio oral y público a campesinos y campesinas que no han perpetrado un solo disparo en el escenario de la masacre, y sobre lo que el actual gobierno, en su afán por deslindar responsabilidades, todavía no se ha pronunciado, aún teniendo claridad de que el proceso adolece de graves irregularidades en el procedimiento y violaciones a los derechos humanos.

– Las persecuciones a los movimientos sociales y asesinatos en el campo fueron en aumento alarmante desde el último año, en zonas donde la población pobre es la que se ve más afectada en su patrimonio y su calidad de vida, soportando una militarización que agrava la inseguridad, que no resuelve los problemas sociales y que somete a las Fuerzas Armadas a los caprichos de la oligarquía agraria para custodiar sus bienes privados.

– Las modificaciones a las leyes “para saquear mejor”, que surgieron como una estrategia ante la dificultad de invocar a una Constituyente que cumple exactamente el mismo objetivo trazado: rematar al país al mejor postor. Así también, las repudiables nuevas leyes aprobadas por el Parlamento, sobre todo las que conciernen al impuesto a los granos.

– La ausencia de propuestas en el plan de gobierno para implementar la reforma agraria, como una de las características más radicales del régimen actual.

Lamentamos la absoluta imposibilidad de la vigencia de los derechos humanos ante un gobierno autoritario y la necesidad de retomar los caminos de la democracia.

Mantenemos la esperanza porque la gente se está organizando en las ciudades para defender sus derechos, movilizándose contra lo que considera injusto, hecho que aplaudimos desde el movimiento campesino e indígena, desde donde contamos con una larga trayectoria y acumulación de fuerzas al respecto.

Nos unimos en solidaridad con la lucha de los sectores populares, en la defensa del territorio y por la vida, bregando por una vida sin violencia.

Exhortamos a las organizaciones campesinas, indígenas, de mujeres, estudiantiles, barriales, sindicatos y otros movimientos a formarse políticamente, a estudiar y reflexionar con elementos teóricos sobre la realidad que nos rodea, en vista de que los medios de prensa comerciales solo muestran una parte de la realidad, cuando no la tergiversan. Es un momento histórico y como clase trabajadora, tenemos el compromiso de enfrentar con altura las circunstancias que se presentan.

¡Por un 2014 de lucha y organización!

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